sábado, 24 de abril de 2010

Apretar los dientes

Vendrán nuevos corazones de los que oir sus latidos incesantes,
me rememorarán la muerte y la vida y lo imprescindible que es vivir el presente.
Ahora oigo mis propios latidos. Mis caderas quieren el peso de un cuerpo, mis labios humedad.
Sólo las golondrinas me dicen que se puede ser feliz en este mundo. Me recuerdan un patio abierto, la serenidad de una vida sin preocupaciones.
Necesito un pecho donde apoyarme a escuchar latidos. Sólo ahora, tal vez mañana no lo necesite. Soy una corriente que desciende sin sentido. Quiero pensar y que hacerlo no me pellizque el cerebro ni las entrañas.
Vendrán nuevos motivos por los que vivir será un placer.
Vendrán, pero aún no.
¿Dónde habita el olvido?

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