miércoles, 26 de mayo de 2010

Llamas

Me gustaría poder mudarme a un sitio en blanco, donde no hubiera huella alguna de lo que fuimos. Así no tendría que soportar más tu recuerdo en la cocina, ni tus abrazos con delantal. Tampoco mi habitación tan inmensa cuando no abrimos la cama en la que tu dormías, ni recordar tu mano que me asía, ni tus párpados en sueños. No recordaría aquel día antes de que te cortaras el pelo, cuando estuve toda la noche acariciándolo. La fuerza se te fue por el pelo, como a Sansón.
Me lavo con fuerza en la ducha que usamos juntos, recuerdo tu miembro en mi mano. Y al mirarme desnuda en el espejo me gustaría poder arrancarme los pechos, por no recordarte a ti, lamiéndolos.
Tú no te has visto aún los lunares de detrás de tu oreja, ni la piel de detrás de tus rodillas, ni cómo te sopla el viento en la nuca, ni tus talones al andar. Sé más de ti que tú mismo. Siempre te miraba como si fuese a ser la última vez.
Si me dieran a elegir entre tú y yo, siempre te elegiría a ti, aunque no quieras. Es algo que no puedo evitar, como tú no puedes evitar el no quererme. Sólo tienes que acostumbrarte a eso. No quiero que sufras.
Ojalá nunca leas esto, yo solo quiero darte cosas buenas. Sólo tenía que soltarlo, ya sabes que cuando grito me siento mejor. También siento no haber podido nunca mejorar eso.
Te hecho tanto de menos...
Me alegro por todos vosotros, no sabéis la suerte que tenéis.
A veces bien, a veces mal. Tal vez mañana me haya olvidado, pero hoy estoy ardiendo en una pira funeraria.
Llevo el pelo mojado de tanto llorar, voy chorreando.

3 comentarios:

la chica de las biscotelas dijo...

joder... qué razón tienes! los lunares...

abranarsis dijo...

que bonito lo que has escrito... lo siento tanto de veras

Igor dijo...

Precioso y terrible. Y de una sinceridad y pasión hirientes. Me ha encantado el texto, este recuerdo roto que plasmas tan bien. La escena de la ducha, un vendaval para quien la lee.