martes, 22 de junio de 2010

Laberinto

Se están yendo las últimas huellas de tus manos sangrantes de las sábanas de mi cama. No quise lavarlas por no olvidarlo pero, aún así, se están borrando. Ya sólo queda un cerco parduzco, un rastro.
No quiero perder la memoria. Los relojes blandos marcan las horas de la nueva vida nueva, sin noticias de ti...
¿Cómo hago para que salgas de mi cabeza sin deshacer los buenos momentos?
¿Qué estarás haciendo hoy? No sé si quiero saberlo.

2 comentarios:

InfusionDeLotoNegro dijo...

Recuérdalo señorita, recuérdalo, pero solo lo bueno.
Endurece tu ego y sigue cazando pensamientos, hasta te comas la caza y en algún proceso digestivo consigas darte cuenta de que la alimentación de platos del pasado es maravillosa.
Siempre y cuando te dejen comer nueva comida al día siguiente.
Mucho ánimo si te encuentras mal, y mucho ánimo aunque no te encuentres mal.
Nunca está de más.

el arte de sentir dijo...

Buah! dificil dilema el que nos planteas. Yo creo que es imposible olvidar a una persona cuando tienes buenos momentos, quizás sea mejor retomar esa relación aunque sea más adelante, cuando el corazón ya no duela ni sienta, cuando hayas olvidado realmente lo malo, no se me ocurre otra solución.
Gran blog