jueves, 29 de julio de 2010

Los muertos también sueñan

Yo ya me he muerto una vez. Me mataron un día de lluvia en la Gran Vía. Ninguna puta se inmutó. Nadie levantó el paraguas. Montera es una calle de mierda en los días de lluvia.
Mientras cae la sequía con chicharras de plaga recuerdo los días en los que aún vivía y lo bien que se sentía al saborear las cosas. El mundo en blanco y negro de un fantasma no tiene tanta gracia. Las cosas te atraviesan y la tierra ya no huele a nada. Cuando se está muerto, la vida es un extraño recuerdo, como cuando un vivo recuerda un sueño.
Teníamos que habernos subido a ese transbordador espacial con viaje sin retorno, ese especializado en estudiar las estrellas desconocidas, y desde el frío del espacio, desde el silencio más profundo, solos tú y yo, íbamos a soñar con el mundo y con la vida nuestra sobre él. Fue una lástima haber dejado escapar los billetes para ser cosmonautas, si hubiéramos volado ahora no estaría muerta.
¿Tú crees que dejarán ser astronautas a los muertos? Hay momentos en los que este sueño de ultratumba parece muy real, momentos en los que creo que vuelvo a oler y a comer sin tragar. Es sólo un instante, un parpadeo muy tenue, de esos que dices que tienes tú al revés, en los momentos en los que te sientes muerto por un segundo. Cuando se enciende la estrella esa centésima de tiempo imagino que atravieso el universo sobre la lanzadera y me parece volver a respirar. Y es como el despertar de un coma. Hasta que me doy cuenta de que mis manos aún son transparentes.
Ha caído una maldición sobre esa esquina de la Gran Vía. Por eso estoy atrapada en esta muerte tan vacía. Sólo estoy esperando algo para librarme del mal de ojo: en cuanto pase el siguiente cometa me agarraré muy fuerte a la estela. Es cuestión del karma, sólo en la luz de los cometas está encriptado el mapa del camino a la resurreción.

8 comentarios:

Ceci dijo...

Precioso...¿cómo íba a ser si no, viniendo de tí?

La C/Montera es como un inframundo en medio de la urbe, a una compañera mía, vestida con vaqueros y cuello vuelto y cargada con sus apuntes de la uni, mientras esperaba a su novio le preguntaron.. ¿"cuánto cobras?"

moreiras dijo...

Magnífico. A través de las palabras te auguro un cometa de muy larga estela. Saludos cosmonauta fantasma.

Pd. Fantásticas tus fotos en flickr, buenas de verdad.

InfusionDeLotoNegro dijo...

Estudiar las estrellas desde las estrellas, viajes a la velocidad de la luz, sabiéndose superviviente a las épocas austeras… (Pasan cientos de años en la tierra y la cosmonauta meme apenas ha envejecido un año, el tiempo que se tarda en escribir una entrada de blog por mes, una obra de ingeniería del sentimiento por mes, como hacen los grandes, como haces tú)
Por un momento, me he perdido en algún planeta cercano a Alfa Centauri, con esta infusión de letras en los monitores que miden los niveles de oxigeno de la nave.

Igor dijo...

Pedazo de escrito, este morir y seguir viviendo en un sueño. Y muy precisa la sensación de volver a estar vivo (parpadeo muy tenue). Y además cierras la historia con una imagen totalmente poética, el agarrarse al próximo comenta, como el que se agarra a un tranvía para dejar atrás los malosueños.
Saludos y felicidades.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Yo estoy muerto toda la noche, y no dejo de soñar...


Saludos y un abrazo.

DANI dijo...

Te prometo que si encuentro la magia, vendré a usarla a esta esquina de la Gran Via ;))

Besos eternos

Gabrielle Dupré dijo...

Bueno Meme, la gran vía es de una hermosura encantadora, es hermosa, de verdad...

Fíjate que aquí en el centro de México, hay unas calles que las identifico siempre con la Gran Vía, nada que ver, pero YO pienso que estoy en Madrid! Y cuando me siento bien trsite camino por allá y me viajo hasta Madrid...

Lo de la puta, bueno, me dió risa... perdóname, el relato es serio, pero me la imaginé indiferente y con sus medias de red, la boca roja y enseñando la silicona...

Un besito bien sentido mi Meme...me pasaré al blog de las pinturas y músiquita... a ver que hay de nuevo.

Vagamundo dijo...

Hay destellos de Gran Vía indiferentes - ¡ay de nosotros vivos y sintiendo! - a la diáfana belleza de un instante de muerte y de resurrección, entre un semáforo roto, un limpia, un carterista y una nube de ruido.