martes, 21 de diciembre de 2010

I



Apretar y succionar hasta abstraerse y autobeberse.
La gravedad no huele a nada,
pero se pierde y se desdice
en los cuerpos de los inmóviles.

6 comentarios:

"Aquel chico..." dijo...

¿Y qué me dices de los satélites? Tremendos hijos de puta, que ni comen ni dejan comer. Están en el punto exacto donde ni escapan ni se dejan seducir, solo dan vueltas.

La gravedad. Agridulce gravedad.

Igor dijo...

Joé, me he quedado fuera. Me siento como si no me aceptaran en un buen restaurante. Porque en el poema huelo algo, pero no llego.
Saludos.

Meme dijo...

Lo siento Igor, puede que fuera un poco enrevesado... Pero todo se entenderá mejor cuando lo acompañe de la imagen que le corresponde y que aún no he fotografiado, por cierto... Pero vendrá :)

Anna dijo...

Espero expectante esa imagen :)

Golfo dijo...

Se pierde y se desdice en los cuerpos de los inmóviles.

Toma castaña, qué bella se me hace la poesía cuando dibuja bien la física.

Irene Comendador dijo...

Todo un hallazgo tu blog, le volveré a dar las gracias a Igor por traerme de la mano hasta tu casa
Saludos artista