viernes, 28 de enero de 2011

XII




Tu nuca, el hueco de tu oreja,
el lunar de tu espalda y el doblez de detrás de tus rodillas
ya sólo son anécdotas,
pequeños ídolos que quemar, sin religión.

9 comentarios:

Igor dijo...

Es el adiós...
pequeños ídolos que quemar.
Por estas razones siempre me paso.
Un abrazo.

Duna Loves dijo...

es precioso... :)

Anna dijo...

Y lo mucho que nos cuesta a veces pasar página...

Besos!

La sonrisa de Hiperión dijo...

Abajo las idolatrías...

Saludos y un abrazo.

Salomé dijo...

El ateísmo de la soledad.

Es genial.

Agustín Ostos Robina dijo...

Buen poema.

Cristinota dijo...

que bonito! :)
mmm...la dulzura de esos pequeños e intimos rincones :D

un besazo!

la chica del ático dijo...

y recuerdos que idolatrar un domingo cualquiera...

me encanta la delicadeza de la fotografía :)

moreiras dijo...

Esta afirmación, tan cruda, tan desnuda, tan sencilla, tan real, especialmente me encanta. Sonrío como un ateo ;)