domingo, 30 de enero de 2011

XIII



Tengo el aliento tan cerrado y sepultado,
ahogado,
que entre suspiro y suspiro de silencio profundo se me puede oír 
el corazón por la boca,
palpitando mi aire de después de haberme muerto mientras nacía.

6 comentarios:

María Mercromina dijo...

Yo siento tus latidos tambalear entre mis cuerdas vocales

la chica del ático dijo...

pues que coja oxígeno y bombee savia nueva.

Igor dijo...

Eres la artista total. La artista.

Gabiprog dijo...

La vida golpea, aunque con según qué golpes surgen las lágrimas o bien, la sonrisa...

"Aquel chico..." dijo...

No me gusta perder el tiempo en escribir las cosas que prefiero vivir.

Prefiero no -salvo contadas ocasiones- escribir sobre la amistad, el amor o cualquier condensación que haga referencia a la única base que existe de todo, la felicidad.

¿No crees que la mejor forma de absorberlos y asimilarlos es vivirlos, a secas?

Escribir sobre las cosas felices me hace perder ocasiones de vivir esos propios momentos. Es como el pez que se muerde la cola e invierte su tiempo en invertir su tiempo. Mejor derróchalo, pero bien, a sabiendas.

Sin embargo, escribir sobre sus antónimos me ayuda a evadirme y aprender.

Ya sabes, podemos llegar a ser tan estúpidos de tropezar dos y mil veces en la misma piedra, y yo por las dudas como me conozco a mí mismo y sé de mi memoria selectiva, prefiero prevenir por lo menos diciendome a mí mismo un: "ya lo escribí" a modo de "ya te lo decía yo...".

En fin, tómalo como lo que pretende ser y no como lo que es, un índice de antiguos errores como libro de consulta que el día de mañana me puede ayudar a no tener 15 años toda la vida.


De todas formas, gracias por el interés.

Un beso de esos.

Andri Alba dijo...

Bonitas tetas. Me gustó el texto

Un saludo,

Andri