miércoles, 2 de febrero de 2011

XIV



Ardiéndome los ojos me los prendo
y me arranco las pestañas para avivar las llamas.
Se me caen a pedazos los ojos
y desde el suelo puedo verte las bragas.

4 comentarios:

Igor dijo...

Qué dolor más grande. Y que metáfora tan absolutamente terrible la de las pestañas.
El último verso no lo he sabido encuadrar. ¿una nota de humor? ¿Un barrer lo dicho? ¿una rebeldía contra el propio poema?
Saludos, poeta.

la chica del ático dijo...

chica en llamas,
no eches más miradas a la hoguera...

DANI dijo...

Pero que dulcemente cruda que eres niña...

Besos bonita

Andri Alba dijo...

Un dolor que da gusto. Eso me gusta.

Un poco la gloria.

Andri