sábado, 5 de febrero de 2011

XV



De tanto sonreír sin ganas se me ha reventado la encía
y odio cómo sabe la herrumbre en la boca.
Hay marcas rojas en todos los mordiscos que pego.

3 comentarios:

La sonrisa de Hiperión dijo...

No siempre sonreir es bueno...

Saludos y un abrazo.

Agustín Ostos Robina dijo...

Joder qué bueno en tan poco.
Es cierto, ese es el sabor: la herrumbre.

Creo que con algo tan directo consigues hacerlo llegar más. Gracias.

Un beso memecilla

SombrasBlancas dijo...

la herrumbre, el sabor a músculo cansado