lunes, 16 de mayo de 2011

Sin fotografías

Tengo un recuerdo muy intenso. Lo tengo blanco virgen, como impoluto, imposible de mancillar con nada.
Y me revienta ese recuerdo en la cabeza en abril. La fuerza de la infancia, extinguida, la cabeza sin formar y el vacío, ese vacío tan grande de mi misma en mi niñez, cándida de puro vacío e ignorancia. Son golondrinas. Vencejos, no golondrinas, que pasan. Y yo los sigo con la vista, de izquierda a derecha como en la lectura, por delante de la ventana. Y los cuento, pero nunca cuento nada, porque son siempre los mismos, girando como constelaciones. Y el sonido; es el sonido el que me devuelve el instante. La estridencia orgásmica, de mi placer y su placer de copular en el vuelo.
De ese tiempo también recuerdo el pan, solo y con aceite, en los platos amarillos y la alfombra en invierno y la madera en verano y las hormiguitas del parqué. Había un almohadón con los lirios de Van Gogh bordados por mi abuela. Y esa misma figura, la de mi abuela, rígida en la ventana observando los vencejos.
Yo jugaba en la casa, y la casa era mía y su luz me la tragaba, la de cada ventana. La luz es la misma cada año y nunca será la misma. Cuelgo la ropa y cocino y me abro la cabeza. Tengo un gato, y una casa de tela, la televisión y muñecas. Y naufrago feliz, tan feliz que no soy consciente.
Mi abuela mira las golondrinas en la ventana y saca sus bragas del tercer cajón y tiene un jarrón de cristal lleno de botones. Vacío ese jarrón y lo vuelvo a llenar, sin cansarme nunca. Ahora está en mi piano: es un recuerdo del recuerdo. Yo dormía con mi abuela los fines de semana, en su cama de matrimonio, cuando mi abuelo murió. Por las mañanas, al despertarme, levantaba las manos hacia el techo tumbada en la cama y me quedaba así, con las palmas hacia arriba, escuchado estridencias.

2 comentarios:

InfusionDeLotoNegro dijo...

Ya te avise que siempre escribía sobre lo mismo, sobre casi lo único, casi…
Yo no soy capaz de dar forma a los recuerdos, mi corazón solo es capaz de narrar amor en páginas, o donde sea.

Yo no tengo la capacidad de describir recuerdos como tú tienes, como demuestras en esta entrada, mis dibujos son metafóricos, ilusorios, los tuyos están preparados para ser obras de arte.

Un abrazo Meme…

Agustín Ostos Robina dijo...

Me ha recordado un poco a cuando Camus relata cosas al principio de "El extranjero", repitiendo ciertas frases para darle más énfasis o dudando sobre ciertas realidades. Creo recordar que decía algo así: "Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: «Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias.» Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer"