sábado, 4 de junio de 2011

Bring him home

Te recuerdo con la chaqueta militar puesta, de cuando fuiste soldado napoleónico.
Hoy por hoy, sólo eres el chico que me invita a una clara con limón, pero te recuerdo de otra vida, la que tuviste después de ser ilustrado alemán y antes de ser fotógrafo de daguerrotipia.
Se te acerca la boca a mi boca cuando me hablas e intento reconocer el hombre que eres ahora, pero sólo veo superficie de emoción por los exámenes y los restos de tu vida de soldado. Por supuesto, no puedo evitar que tu pasado me emocione más que tu presente. Sí que fuiste temerario en la otra vida y con potencia de pulmones. Te recuerdo dormido bajo las barricadas, esperando los truenos con los ojos abiertos desde el medio. Y cuando saltaste aquel cuerpo para evitar ser el blanco del fuego; con las manos llenas de pólvora y los labios rojos de correr. Y no sé cómo te recuerdo, ni cómo te vi, porque en aquella batalla sólo había hombres, de los que te alzaban en hombros cuando portabas la bandera. Llevas la bandera del pueblo, el sol de la justicia en la frente y la libertad en el pecho y no sé cómo te llevo en tus vidas tan atrapado en mis entrañas, si hoy por hoy ni siquiera te pienso.
Me miras desde las pestañas a mis pestañas con esos ojos tan profundos mientras sorbes tu cerveza y sólo puedo verte la chaqueta militar puesta, con los colores de tu patria. Y he recordado el momento en que caíste y el polvo seco de la tierra saltó en nube y te hizo suyo y el dorado de los bordados y los botones ya no era nada al rededor del rojo a borbotones de tu sangre.

8 comentarios:

Agustín Ostos Robina dijo...

Sin duda alguna, Meme, ha sido el texto que te he leído que más me ha gustado. No sé si te lo dije pero a veces me vienen flashes de otra vida en la que fui soldado; imágenes muy duras de la guerra en que participé. Parece una tontería pero yo estuve allí.

Quizás, por eso, me he sentido tan identificado. ¿Puedo postearte en mi blog?

Meme dijo...

Los flashes de otras vidas son inevitables. Sí recuerdo que me lo digiste; ¿quién sabe? Quizás nos conocimos ya en otra vida...

leamsi dijo...

pues eso, el texto es genial y como Agustín, un tipo de criterio en esto de letras, nos aha traído a empujones, me quedo
¿vale?
besos

Explorador dijo...

De un bar luminoso a una escena propia de "Guerra y Paz", así lo he sentido. Y me ha gustado.

Un saludo :)

Chus A. dijo...

Meme... impresionado quedo de este bello texto, tan bien hilado de imágenes, olores, tierra y sangre. Me ha encantado.

aina dijo...

Lo mismo digo, vengo por recomendación del Agustín Ostos (palabras mayores) y también me quedo.

Cristinota dijo...

buas!! que brutal!! me encanta la historia, la manera en que esta escrito, en fin, todo todito todo!!!

que tal ese final de curso??

un abrazo!

Igor dijo...

Pues lo leí en el blog del Kammardaen Ostos. Y me gustó. Vas a la raíz, a la parte emocional por una ventana ¿surrealista?¿onírica? Soy malo para los nombres.
Y esta historia que cuentas, somos así, se repetirá.
Besos.