jueves, 7 de julio de 2011

Espabila, coño

Si crees que lo sabes todo, explícame cómo es comerse Madrid piedra a piedra. Cómo es la sensación del polvo seco en los dientes, el sabor de la cal del patio interior y el azul. Y las noches sentados en el suelo, sintiendo el calor del metro y cómo crepita la Gran Vía en verano, con el asfalto en llamas. ¿Me explicas cómo es el rayar de las 6 de la madrugada en el cielo? Si han cerrado el Retiro, contigo dentro, o si has soñado alguna vez con que el Prado ardía. Explícame también si, cogiendo el último bus, te ha recogido el primero y has hecho de tu desvelo un giro, desdurmiendo lo despertado o nunca durmiendo, comiendo a las 6 y cenando a las 12 o nunca parando de comer cada vez más carbonilla. ¿Te ha llovido sobre la boca alguna vez? Descríbeme la sombra del rincón, cuando te pusieron de rodillas. Y enséñame a ligar como sólo tú lo haces en la barra del Vía Láctea, liándote uno con los pitillos rectos. La rubia te la chupó de vicio, si crees que lo sabes todo, porque tú no tienes dueña y te vuelan la cabeza. Tú sabrás explicarme el vértigo desde la azotea del Círculo, el color del atardecer en tu cara, el perpetuo aire erosionando espaldas; tienes toda la pinta de saberlo, si crees que lo sabes todo. Te acoplarás en las rejillas de los respiraderos en invierno, a calentarte las rodillas. Dime cómo te enfrías y cómo bebes vino sin coca hasta la mitad sentado en medio escalón de portal. Y fumas a caladas cortas, partiendo el aire con los humos de tu boca. Me dices cómo es correrse en la ciudad mientras cuentas el flujo de los tejados y escuchas a los gatos correrse contigo y a los vencejos correrse contigo. Si tú lo sabes todo, explícame a qué saben las bocas, después de lamerse las caras unas a otras y cómo fue ese beso que me diste, si te rocé la garganta o sólo palpé campanilla y cómo bebimos café sin decir una palabra, con tu mano en mi cadera y la mía en tu entrepierna. Y conocerás la calle en que Madrid es de pueblo y a mi, queríéndote, bajo la ropa tendida.
Pero ¿con quién hiciste el pacto para venderte, si no sabes nada de esto en realidad? Si en verdad eres joven o por persona sin locura te han cambiado. Porque de todo te crees más grande, y Madrid te sabe a poco. Pequeño enano sin cerebro, que en el principio has acabado, ¿sabrás decirme entonces si has vivido alguna vez?

4 comentarios:

Igor dijo...

La pasión de Meme. Espero que nunca te hagas coronel de caballería. ¡Pobres soldados al galope tendido asaltando unas trincheras metafísicas, amadas-no amadas!
Un beso.

Kristel dijo...

me encanta tu forma de dibujar Madrid, el mundo, los sentimientos
:)
saludos!

Agustín Ostos Robina dijo...

Esto me recuerda a lo que reza en Père Lachaise en el epitafio de Jim Morrison: "Kata ton daimona eaytoy" (Fiel a su propio espíritu).

Creo que este texto debería haber sido poesía.
Un besazo

Moreiras dijo...

Genial, coño