domingo, 10 de julio de 2011

Hoyo en uno

Vuelvo a encontrarme en el hueco primigenio, con tu pezón en mi boca, y no estoy mamando, precisamente, que  no hay bulto sino costillas. Y me pincha el poco vello afeitado en la boca. Si te aprieto un poco más fuerte, me abrazo a mi misma, de lo poco que ocupas. Me gustas.
Hoy estás callado, increíblemente, mientras me vas poniendo los dedos en la boca, poniendo y metiendo. Besándome en la boca. Tengo que doblarte por el  medio, para que tú me alcances. Eres muy alto, te digo, muy alto. Y te alcanzo.
Yo apenas me vierto para llegarte a la punta y cierras los ojos en las alturas con la mueca de un puño, pero de uno terso, de uno hermoso. Tu mano detrás, alzando el hueso de tu cadera, como el de Donatello. Me agarro de lo único voluptuoso que tienes, me acoplo de tu vientre abajo; me giras agarrando todo lo que a ti te falta y me chocas, me hundes.
Me sostengo bocabajo a tus piernas rectas. Me has reventado, como yo hago con el cristal de los vasos. Tus dedos en mi boca, hasta allí dentro poco ocupas, pero el resto todo lo plenas, lo colmas. Me devuelvo a lo que estuvo dentro y la mueca en tu boca, y los lunares minúsculos, hoy callada y tan tersa, mueca tan bella de placer que te van a estallar los músculos.
Y por fin la luz en tu cara y en mis manos.
Y me encajo en el medio pecho que llevas partido de arriba abajo en cicatriz, de cuando te abrieron el tórax, y venas.

3 comentarios:

Agustín Ostos Robina dijo...

¡Esta es Meme! Cultivando su mejor estilo.

eL aRTe De SeNTiR dijo...

Sensualidad a raudales. Pues si es cierto...deberíamos reventarnos!!!

Kristel dijo...

las palabras te acarician, se hunden, van desde los ojos hacia dentro...