lunes, 10 de octubre de 2011

Meteoric skyline



Hay cosas que nunca van a cambiar.
No, al menos, hasta que el sol se apague y las nubes revienten como el papel prendido.
Entonces habrá meteoritos y chispas desde la atmósfera, cayendo lento en surcos incandescentes.
En un incorrupto humo se irá cada color.
Y ya sólo quedará el frío.
Y el silencio.
Hasta que el polvo deje de ser polvo.
Pero aún hay cosas que nunca van a cambiar; como las pequeñas ganas de atarte, el pequeño gesto de tu boca en el extremo, la pequeña calma que te inunda, el pequeño suspiro que me llega cuando te pienso, el pequeño impulso eléctrico en mi diafragma cuando me miras dentro, la pequeña marca que dejan tus dedos por donde tocas, como todo lo pequeño del calor que irradias, como el pequeño conocimiento que tengo de tu alta figura hasta el día en el que crea que no tienes nada más que decir. Y entonces hables, y abras despacio la boca y el gesto, y entonces hables, y hables como nunca nadie antes pudo hablar.
Y ese día se acabará el mundo.

4 comentarios:

Igor dijo...

Qué radical en las afirmaciones y que bello. Una brocha que amenaza, ese frío metiéndose en las entrañas, esa foto que es equilibrio y silencio, y esas chispas que revolotean de alguien que ama. Ama y escribe. No es lo mismo, pero se parece.
Un beso y un !ohhhh!

DANI dijo...

Me encanta todo lo pequeño :))

Por cierto, el mundo nunca acabará (bueno quizás "nunca", no sea la palabra más adecuada, pero si en la concepción que acostumbramos a tener de ella), es una mala expresión a la que estamos acostumbrados. Quienes se acabaran, serrmos nosotros y todo volverá a empezar. Te lo dice un geólogo :))

Besazos enormes

Cristinota dijo...

donde es esto??? en el sitio donde vivo no abundan las zonas asi de verdes, y es normal que cuando vea alguna, aunque sea en una foto en blanco y negro, sienta ganas de meterme dentro y pasear ;)

un beso!!

http://menganitadecual.blogspot.com

Meme dijo...

Es Londres, tan verde y húmedo hasta en agosto :)