sábado, 24 de diciembre de 2011

Felices muertes

Recógeme en un cuenco entre tus manos, en pequeños gestos cubrientes y calientes, menudo y oscurito hueco entre tus manos. Recógeme el pelo entre tus manos, apártamelo en las yemas, para que pueda verte y que sea una cortina el pelo, un chorro. Cógeme, recógeme y recógete otra vez entre mis piernas, haz el vacío de nuevo entre mis piernas y redúceme hasta la muerte, como la caída del peso muerto del más grandioso animal, la nube del polvo en suspensión tras la caída y el silencio póstumo, el vacío en tu boca del orgasmo. Los ciervos que caen rendidos, los elefantes que caen rendidos. Recógeme entonces entre tus manos y muérdeme la nariz, buscando el aire que respiro, colócame donde quieras encima tuya, aplástame y convulsióname hasta hacerme de origami. Y déjame olerte el pelo y sentirlo entre mis dedos y tener tu carne entre mis dientes y mi lengua tan dentro y déjame medirte la fuerza de las venas y ponerte la nariz en la mía y déjame mirarte tan cerca que me envizque y déjame tener mis manos entre tus manos, recogidas. Y recógeme, recógeme después entre tus manos, como el polvo del mundo, que siempre es el mismo.

4 comentarios:

Igor dijo...

Si esto es la muerte, que llegue ya y me arrastre en su vorágine de pasión.
¿Es la pasión una pequeña muerte, por todo lo que se gasta en ella?
Feliz Navidad y, sobre todo, que el 2012 sea generoso en artes.

Vagamundo dijo...

Hay pasiones y deseos que se cumplen de por sí, sin que haga falta pedirlo.
Otras que salen a pedir de boca, o de corazón, como dicen por aquí.
Otras que no se realizan nunca, pero como estamos de "próspero año nuevo", ésas apenas las voy a mentar.

DANI dijo...

Aiss que me has dejado hecho polvo tia! menuda oscuridad más intensa.

Feliz año!

Besazos enormes

Casiopea dijo...

No te digo más, porque me repito. Eres muy grande, Meme. Y con el año nuevo vuelven las sanas envidias viejas de tu verbo y de tus dedos...