viernes, 16 de marzo de 2012

Repeat, please

Ahora empiezo a olvidar, empiezo a dudar de la firmeza de las mesas, de la realidad de aquí y el ahora, empiezo a golpear con los nudillos los bordes de objetos aparentemente sólidos y digo: "¿Eres fuerte?". He visto tantas cosas distintas, he hecho frases tan distintas... Y ahora pregunto "¿Quién soy?". He hablado de Bernard, Neville, Jinny, Susan, Rhoda y Louis. ¿Soy todos ellos? ¿Soy uno y diferenciado? No lo sé. Aquí estamos sentados, juntos. Pero Percival ha muerto; estamos divididos; no estamos aquí. Sin embargo, no puedo encontrar nigún obstáculo que nos separe. No hay división entre ellos y yo. Mientras hablaba, pensaba: "Soy tú". Esa diferencia a la que tanta importancia damos, esa identidad que tan febrilmente ansiamos, quedó superada. Sí, desde el instante en que la vieja señora Constable levantó la esponja y el agua cálida cubrió mi carne, he tenido sensibilidad y percepción. Aquí, en la frente, llevo el golpe que me di cuando Percival cayó. Aquí, en la nuca, llevo el beso que Jinny le dio a Louis. Mis ojos se llenan de lágrimas de Susan. Veo a lo lejos, temblorosa como una hebra de oro, la columna que Rhoda veía, y siento el aire que levantó con su vuelo cuando saltó.
Por eso, cuando llega el momento de dar forma, aquí, en esta mesa, entre mis manos, a la historia de mi vida y ponerla ante ti, como un todo completo, he de recordar cosas que se han ido muy lejos, que se han ido a una gran profundidad, que se han hundido en esta o aquella vida, pasando a ser parte de ella; sueños también, cosas que me rodean, y también los prisioneros, esos fantasmas a los que solo les falta hablar, que vagan noche y día, que se revuelven en sueños, que emiten confusos gritos, sombras de personas que uno podría haber sido, seres nonatos. [...] Sí, es la eterna renovación, el incesante levantarse y caer, caer y levantarse otra vez.

Las olas - Viginia Woolf

2 comentarios:

InfusionDeLotoNegro dijo...

Unos pájaros han anidado en la fachada de mi casa, en el hueco del aire acondicionado, ahora que es época de cría, escucho una y otra vez a los polluelos piar, moverse a través de las paredes. ¿Serán golondrinas?

He tenido libros de Virginia Woolf en mis manos, me han leído pasajes de sus obras al oído, algún día, quizás algún día, sus palabras pasen por mi torrente sanguíneo.

Piiiiiii (pájaros en mi pared)

Cris dijo...

:)