viernes, 20 de septiembre de 2013

Cierra la ventana, que entra el polvo.

No hay maderas en el suelo, el baño azul está sin bañera. En la bañera azul me he metido con amantes y ya no hay bañera. Los cristales de las ventanas han reventado. Si acaso quedan dos azulejos desconchados de los de después de la reforma. Ya no hay hormigas diminutas entre las grietas del suelo. Todas las paredes son estaterías de polvo y de yeso. Las lámparas sin bombilla. Y los libros han ardido. Los rincones mágicos. ¿Dónde están las cosas con nombre? Las vidas enteras esparcidas: el olvido. Han comprado la casa y hay algo pateticamente misterioso, algo lynchiano, en que alguien nuevo, desconocido, pueda robarle a una las vistas de su infancia. Y eso es lo unico que pervive: las golondrinas volando en círculos en el patio.

1 comentario:

InfusionDeLotoNegro dijo...

Seguro que Guy Montag – quien indudablemente se llevaría bien contigo desde el principio de conocerte- salvó algunos libros de la quema. Y quizás el contenido de esos libros tenga más valor que todo lo demás. Quizás…
Nos encontramos mutuamente pues. Disculpa mis tormentas…