miércoles, 30 de octubre de 2013

In the mood for ...




Pienso que es un tic tuyo, como el de cruzar las manos sobre el pecho, el hacer cosas con la boca abierta. Te miro mientras duermes y es cuando tengo unas ganas destructivas de abrir la boca y decirte las palabras. Si yo te contara cómo se sienten en mi boca esas palabras, no lo entenderías. Mantengo los labios bien prietos, mordiendo mi lengua; y si duele la mordedura, tanto mejor. Son unas ganas que me nacen de improviso en el bajo vientre, como un cohete de los que silban hacia el cielo en una sola estela y luego revientan en tres partes; son ganas de ceder, de rebasar, son ganas de inmolarse. Hablar sería el suicidio. Por eso te miro mientras duermes con la boca abierta y yo no abro la boca, nunca digo nada y dejo a los cohetes arder por dentro. Y a veces eres tú el que dice cosas en sueños. Pienso entonces: ¿fuiste niño alguna vez? Te imagino desde niño, con la cara que pones cuando eres tímido y luego te miro como eres ahora, tan blanco. He visto tus fotografías de adolescente, con el pecho abierto en la playa y tu perfil recortado sobre el mar. Pareces el niño de Visconti, tan flaco, con tus piernas como dos palos recortados por el agua. Fuiste alguna vez así. Una pena no haber coincidido contigo entonces. Puede que entonces fueras menos perverso, menos endiablado. Hoy no hay manera de atraparte, no hay trampa que te sujete. Luego me imagino cómo la perdiste, la virginidad, se sobreentiende. ¿Se habrán tensado estremecidos los dos palos de tus piernas? ¿Dónde las marcas primeras en el cuello? Serías el niño de los ojos que hace cosas con la boca abierta. El flaco chico de la arena, el de palo. Y cuando despiertas me miras profundo. Pones caras cuando me ves en la esquina. Hay un choque de ojos y de un golpe eléctrico me obligas a cerrarlos. Pones caras raras, porque eres raro. Está prohibido mirarte mientras duermes, estás prohibido. Si yo abriera la boca entonces y te dijera lo que me arde en la lengua, el mundo se acabaría, pero nadie quiere que el mundo se acabe aún, todavía no. Y me callo, y tú vuelves a dormir.