viernes, 13 de diciembre de 2013

El milagro

Si sólo se ve en el cristal el último brillo, estarán tus manos transformadas de pájaro. Como en el alero se lanzaban los vencejos desde el nido, se te han lanzado los animales al cuerpo y te han hecho de si mismos. Y sé que el corazon te late ahora tan deprisa que serías el primero en ahogarte en una mina. Entonces, si es que alguien puede verte en lo azul, te verá vestido de pequeño gorrión, vuelto kaftianamente de pájaro. Un Judex. Y si alguien espera lo suficiente sin dormirse con tu suspiros de pájaro, si es que alguien puede esperarte, te verá extender las manos y el temblor de tus clavículas, y cómo, con un batir de alas de palmas andaluzas, vuelas en círculos por la habitación cada vez más oscura.

2 comentarios:

Igor dijo...

El milagro de las palabras. Esto sí es volar. Se me escapa algún matiz, pero me da igual. Sentir las alas!!!

Vagamundo dijo...

no son clavículas, son alas encofradas...
Y por aquí andamos, entre tórtolas con síndrome de zorzal.